LOS MEJORES JUGADORES EXTERIORES DEL FUTURO

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¿QUIÉN SERÁ EL NUEVO MICHAEL JORDAN?

 

Desde que Michael Jordan dejara la NBA, y se llevara consigo los seis anillos de campeón, ningún jugador, exterior o interior, ha vuelto a dominar la liga de la manera que lo hizo el superatleta de los Bulls.

Los tiempos son casi irrepetibles. Ni siquiera los Golden State Warriors, con una plantilla y un estilo inigualables, pudieron el año pasado enlazar dos victorias seguidas. Con un 3-1 arriba, Lebron y los suyos se pusieron las pilas y remontaron en unas irrepetibles “NBA Finals 2016”.

En la actualidad, en la liga hay varios jugadores que ofrecen un nivel, sobre todo, ofensivo, como no se había visto en años. El nivel mostrado por Westbrook y Harden en esta temporada 2016-2017 es difícilmente comparable al de cualquier otro jugador de la historia, si no nos remontamos a los años 60 y 70, con la presencia del gran Oscar Roberson, que llevó a los Bucks a dos títulos, además de promediar un triple doble durante una temporada completa.

Como ya hemos comentado, el nivel mostrado por “Su Alteza Real” en los 90, con un nivel defensivo sólo igualable a la demostración de poderío de Westbrook en esta temporada, es otra de las mayores muestras de dominio en la liga.

Pero, al igual que preguntábamos en nuestro anterior artículo con los hombres altos, ahora preguntamos quién será el jugador exterior que domine la liga en los años venideros.

La lista vamos a intentar dejarla de nuevo en cinco jugadores que cumplan con la premisa de tener ahora mismo un máximo de 25 años de edad.

Tenemos a Wiggins, el escolta-alero de los Wolves, junto a Antetokounmpo, de los Bucks, Leonard, de los Spurs, Schröder, de los Hawks, y Booker, de los Suns.

Lo primero que llama la atención de la lista que propone BASKET AL DÍA es que, en ella, aparecen dos jugadores de equipos que, en los últimos años, no han tenido jugadores jóvenes con un gran futuro. Pero, en los casos de Devin Booker, de los Suns, y de Dennis Schröeder, de los Hawks, la presencia está más que justificada.

A parte de estos cinco jugadores, lo cierto es que hay ahora mismo en la liga una serie de bases y escoltas que bien podrían, dependiendo de su evolución, adelantar a algunos o a varios de los que hemos elegido. Éstos serían D’Angelo Russell y Jordan Clarkson, ambos de los Lakers, Dante Exum, de los Utah Jazz, Hield, que en su nuevo destino de Sacramento parece que va a poder explotar todos sus poderes, además del compañero de Wiggins en los Wolves, el escolta Chriss Dunn.

Desde luego, dos jugadores destacan de entre los cinco que hemos elegido. Tanto Kawhi Leonard, como Giannis Antetokounmpo están llamados a marcar una era. El primero, porque según algunos expertos (entre ellos, la mayoría de los miembros del programa INSIDE THE NBA, de la cadena ESPN, a los que se une en su opinión BASKET AL DÍA), hablamos ya, a sus 25 años, del segundo mejor jugador de la liga, tras Lebron James. Efectivamente, tal es la contribución de Leonard en el ataque, la defensa y el rebote de su equipo, que sólo EL REY superaría a Kawhi en esa carrera por el MVP, que este año es muy probable que recaiga en Russell Westbrook, con Harden como segunda opción.

La progresión deLeonard en los Spurs ha sido meteórica. Desde su elección en el número 15 por los Pacers y su llegada a los Spurs ese mismo año, el alero no ha hecho más que progresar. Sus atributos físicos son notables. Manos enormes, dos metros de altura, pero con una gran envergadura. Gran anchura de hombros y, sin embargo, finura en el tronco y en las piernas, lo que le permite tener un peso ligero, con gran elasticidad en su juego para penetrar en ataque o pasar bloqueos en defensa. Kawhi tiene una envergadura de 2.20 m., a parte de tener un tamaño de mano comparable a un jugador de más de 2.13. Eso le permite, primero, alcanzar con más facilidad que los jugadores de su altura, o poder palmearlos hacia sus dominios. Cubrir las líneas de pase es otra de sus habilidades. Desde luego, Kawhi sobresale enormemente en los aspectos defensivos. Pero no sólo en aquellos que se contabilizan númericamente (robos, tapones, rebotes defensivos), sino en ayudar a hacer de la defensa de los Spurs una de las mejores de la liga.

En ataque, Leonard tiene la luz verde de su entrenador, Gregg Popovich, para ejecutar en cada momento la jugada que desee. No tiene por qué esperar a que el base indique una jugada, o a que el propio Popovich ordene la situación a llevar a cabo, sino que Kawhi tiene la libertad de elegir qué jugada va a poner en marcha. Eso son palabras mayores, pero él se lo ha ganado. Conseguir que alguien como Popovich te otorgue esos galones es remarcable, aunque la libertad y confianza que el ex-especialista en estudios soviéticos otorga a sus jugadores, al menos hasta que éstos le obligan a retirarles la confianza, es una de sus características principales. Leonard responde a esa confianza con pocas pérdidas relativas de balón (2.1 por partido), mientras se sitúa en los primeros lugares de la liga en cuanto a puntos por posesión, con 0.453, lo que le coloca sexto en esa clasificación, sólo superado por Klay Thompson como jugador más conocido (en los primeros lugares aparecen jugadores con muy escasa participación). Pero KT basa su juego en el catch&shoot (recibir y tirar), no crea sus propios tiros como hace Leonard (el resto de jugadores de la parte alta de esa lista son jugadores poco conocidos, o interiores finalizadores como Javale Mcgee). Y es que ahí reside la gran ventaja de Kawhi, su incrementada capacidad de crear para él, y para los demás, a partir de su gran mejora en el bote, y en la toma de decisiones.

Posiblemente el segundo mejor jugador exterior de la liga de cara al futuro sea el griego Giannis Antetokounmpo quien, con sus 2.11 m., y una envergadura de 2.20 m., reduce significamente los ángulos que deja a su defendido en sus opciones de ataque, y acaba por encima de casi cualquier defensor en sus ataques al aro.

Antetokounmpo, elegido en el número 15 del draft de 2013 por los Bucks, arriesgando, aunque ahora no lo parezca, en esa elección. El griego, de padres  nigerianos inmigrados en Atenas, sólo había jugado en la segunda división griega hasta ese momento, pero sus características físicas eran algo realmente nunca visto antes.

En los Bucks, Giannis tuvo la suerte de encontrar como entrenador a Jason Kidd, que siempre vio al jugador como un potencial creador de juego con el balón en sus manos en posiciones exteriores. El griego juega su cuarta temporada con los Bucks y, casi lo primero que hay que destacar es que ha disputado a buen nivel casi todos los partidos posibles, algo que no suele ser normal con la mayoría de rookies.

Giannis tiene la evolución anotadora típica de un gran jugador, pasando de 7 a 13, y luego a 17 y a más de 24 puntos esta temporada. Pero es que, además, produce en todos los aspectos de juego, ya que este año promedia algo por debajo de los 9 rebotes,por encima de las 5 asistencias, y acercándose a 2 robos y 2 tapones por partido.

Sin embargo, quizá lo más destacable es la posición que ocupa en el campo que, aunque es teóricamente la de alero, realmente es el jugador de los Bucks que más tiempo tiene el balón en las manos, el que realiza más dribblings con él y del que vienen la mayoría de decisiones en la pista. Es realmente el base de Jason Kidd en la cancha, dejando a los compañeros Delladedova y Snell (Middleton) las labores de tiradores, penetradores y pasadores.

En relación con Kidd, el jugador dice que le ha ayudado mucho la actitud del entrenador en dos aspectos. El primero es que, como base alto en su momento, ver vídeos de Kidd, y escuchar sus consejos, le ha hecho mejorar mucho. Incluso cuenta en una graciosa anécdota que, cuando al principio recibía recriminaciones, se enfadaba y pensaba que qué sabía Kidd para recriminarle ciertas cosas. Pero un buen día se metió a ver el curriculum de Kidd en internet y, desde ese  momento, tuvo que callarse.

La segunda cosa que tiene que agradecer a su entrenador es que le haya dado los galones que le dio desde un momento muy temprano, confiando las labores de creación de juego del equipo. Antetokounmpo se mete por derecho en la lista de jugadores de la NBA con más posesiones de balón en la cancha, además de ser el único jugador no-base, junto a Lebron James, que entra en la lista de más posesiones en cancha de ataque.

Lo cierto es que ver a Antetokounmpo en la pista es un espectáculo. Su delgado cuerpo, de menos de 100 kilos, en sus 2.11 m. de altura, con esos brazos y piernas, es capaz de machacar sin tener que botar la pelota nada más pasar el medio campo.

Únicamente se podría decir que no tiene un tiro fiable, algo en lo que trabaja y mejora cada año, aunque el tiro de 3 es su gran asignatura pendiente. Curiosamente, su primer año en la liga es el de mejor porcentaje de tiro de 3, y éste en el que estamos es el peor, aunque con más tiros lanzados. Sí ha mejorado más de 10 puntos sus porcentajes de tiro de 2 en sus cuatro años desde que llegó a los Bucks.

Si “Anteto” consigue en algún punto de su carrera tener un tiro de 3 con un porcentaje cercano al 35%, desde luego estaríamos hablando del gran dominador de la competición, ya que puede prácticamente defender a cualquier jugador de un quinteto standard (salvo a centers muy pesados), y es muy complicado encontrar un jugador, por buen defensor que sea, capaz de defender al griego.

Comparados con estos dos “animales”, los otros tres componentes de nuestro listado palidecen un tanto, aunque Andrew Wiggins, de los Wolves, es quien más se puede acercar a ellos.

Lo primero que llama la atención del juego de Wiggins son sus “muelles”. Su elevación le permite terminar las jugadas por encima de cualquiera, sea center o alero fuerte. Su peso, no demasiado elevado, le permite además mantenerse suspendido ese instante más que el resto para poder acabar la jugada con algo más de comodidad que el jugador standard, además de otorgarle una elasticidad que le ayuda a acabar con complicados escorzos muchas acciones cerca del aro.

Al igual que Leonard y Antetokounmpo, Wiggins está muy arriba en la lista de puntos conseguidos por cada posesión. Con 0.451, figura justo por detrás de Leonard y, por tanto, podríamos decir que es el segundo jugador que anota más puntos por posesión, de los que se fabrican sus propias canastas.

Wiggins se encuentra en su tercera temporada, y promedia ya 20 puntos en su carrera, llegando a los 23 esta temporada. El canadiense, pues esa es su nacionalidad, no es un creador de juego, sino que es simplemente un gran anotador, como se demuestra en su contribución al juego del equipo. Mientras Antetokounmpo y Leonard están en 27 y 28 puntos en el PER, que es la clasificación que valora a los jugadores según su contribución global al equipo, Wiggins se queda únicamente en 17. El líder en este momento, y desde que comenzó la temporada, es Russell Westbrook con algo más de 29 puntos por partido en este índice.

Wiggins es y ha sido casi imprescindible para todos sus entrenadores, y esta temporada, con Thibodeau, es el jugador de la NBA con más minutos disputados hasta el momento, en los que se va a 23.5 puntos por partido pero, como decíamos, reparte pocos pases (2.5 asistencias) y coge una media de rebotes normal para un escolta (4.5). Es un jugador exterior que, por salto y estilo, le va bastante bien el juego al poste, donde tiene posesiones cercanas a las de jugadores bastante más altos y que juegan en otros puestos, y números en ese aspecto bastante superiores a Leonard, aunque bastante más bajos que los de Antetokounmpo, el rey de la versatilidad.

Lo que consigue Wiggins menos para su equipo es ganar. Mientras Leonard con los Spurs está en un 44-13, y Antetokounmpo está con los Bucks en un 25-31, pese a las lesiones de Middleton y Parker, Wiggins sólo consigue alcanzar el 23-35 para sus Wolves, equipo lleno de talento joven, y en el que Lavine (lesionado para todo el año), Karl A. Towns, Ricky Rubio y Dunn, todos cercanos a los 22 años (excepto Rubio) , son posiblemente el futuro de la Conferencia Oeste.

Desde luego, grandes duelos nos esperan con estos tres jugadores, y no sería raro disfrutar de alguna final de la NBA entre los Bucks de “Anteto” y los Spurs de Leonard, o los Wolves de Wiggins, aunque para esto es probable que haya que esperar algo más.

Dos jugadores que en el futuro pueden disputar finales son Devin Booker, de los Phoenix Suns, y Dennis Schröder, de los Atlanta Hawks. Schröeder es alemán, de raza negra y origen africano. Y es que en esta lista, tres de los cinco componentes son nacidos fuera de Estados Unidos. Algo parecido a nuestra lista de mejores hombres altos del futuro, donde aparecían Jokic, Porzingis, Embiid, todos extranjeros en USA, y Karl Anthony Towns, nacido en la República Dominicana, aunque con pasaporte estadounidense ya.

Schröder tuvo una infancia y adolescencia muy complicadas en Alemania. Su color de piel y  su procedencia lo hicieron estar muchas veces solo, apartado de grupos de chavales de su edad. Eso le forjó un carácter indómito y fuerte que le permitió tener claro que iba a ser bueno en el baloncesto, yendo a entrenar cada tarde con horarios de estudios complicados, hasta que su juego empezó a hablar por él.

No pasó demasiado tiempo desde que destacó hasta que empezó su nombre a sonar para el draft de la NBA, pese a que en alguna selección de su país tuvo problemas para entrar, o incluso fue rechazado, sin aparente explicación, aunque en el fondo volvía a estar su diferencia de raza.

En la NBA, desde su llegada a los Atlanta Hawks, su patrón de juego puede definirse con dos palabras: rapidez, y carácter. Schröder no destaca enormemente en casi nada más a parte de esas dos cosas, pero que son fundamentales en el juego de base. Sabe ordenar a sus compañeros y, pese a que se equivoca, toma decisiones y es incisivo sacando provecho de su velocidad, lo que es fundamental.

Dennis juega su cuarta temporada en los Hawks, su primera de titular, y con toda la responsabilidad de dirigir al equipo. Tal es la fuerza de su juego y su carácter que, los Hawks, ante los problemas que supondría tenerlo un año más de suplente, optaron por traspasar asu base titular de los últimos años, Jeff Teague, para dar tiempo y responsabilidades al alemán. Y, aunque muchas veces aún se mete en pequeñas batallas que acaban por hacer perder la guerra, Schröder está respondiendo con juego a la confianza. Además de los 17.5 puntos por partido que anota, ha subido sus números prácticamente en todos los apartados del juego, llegando casi a un 35% en triples, y a un 50% de tiro combinado efectivo, algo que alcanzan pocos jugadores en la liga.

El juego de Schröder destila carácter y decisión. Penetra con su pequeño cuerpo de 1.85 m. y 75 kilos contra los interiores rivales, o manda a sus compañeros a sus posiciones para, normalmente, proporcionar al equipo un buen ataque. Dennis no es un súper-pasador, pero el sistema de los Hawks, con mucho movimiendo de balón, y donde todos hacen de todo, deja poco lugar a grandes estadísticas individuales.

Muchos, entre los que nos incluimos, ven a Schröder como un futuro Tony Parker. Desde luego, su eléctrico juego, su uso del espacio en la zona, pese a ser un base, y ese carácter de líder le pueden acercar al gran base francés de los Spurs. ¿Llegará Schröder a jugar algunas finales, como Parker?

El último jugador de nuestro póker exterior del futuro es el escolta de los Suns, Devin Booker. Booker tiene sólo 20 años y proviene de la Universidad de Kentucky, como tantos otros (Cousins, Anthony Davis, sus compañeros Eric Bledsoe y Brandon Knight, Cauley-Stei, Nerlens Noel..). Sólo estuvo un año a las órdenes de Calipari en KU y fue elegido en el draft sin quizá esperarse que fuera lo que ha sido. En su año rookie, el 2016/17, ya dio muestras enormes de su calidad. Y este año está confirmando lo mostrado el año pasado.

El juego de Booker es un compendio de fundamentos. Parece una clase de basket para mostrar a los que aprenden, añadiendo decisión y confianza fuera de lo común.

Booker es un gran manejador de balón, juega muy bien con cancha por delante, no duda en pasar la bola si hay un compañero mejor situado, pero mantiene esa dosis de egoísmo de los grandes jugadores que le hacen buscar sus canastas a la mínima oportunidad. Su tiro de media y larga distancia es letal. Sus penetraciones, apoyadas en unas buenas piernas y en una altura buena para jugar de SG, son también destacables. Además, sabe moverse muy bien sin balón, esperando los pases de sus compañeros.

Booker es un apasionado del yoga, al igual que otros miembros de la plantilla de los Suns, y eso le aporta la tranquilidad para afrontar los difíciles retos que un joven escolta anotador afronta en cada partido en la NBA.

Booker aparece en el puesto número 40 de la liga en puntos anotados por posesión, lo cual es significativo, ya que es un jugador que combina perfectamente las canastas que se fabrica él mismo con sus dribblings, con las que anota simplemente tras catch&shoot tras pase certero de sus compañeros. Sus canastas al contraataque también suelen ser abundantes.

Booker anota poco más de 21 puntos por partido en un equipo en el que hay varias buenas opciones ofensivas, como las del base Bledsoe, el alero Warren, el base reserva Knight o las pequeñas contribuciones del rookie Chriss.

Pero sí queda claro por su índice de PER (8.00) que Booker no es un jugador completo que ayude al equipo en demasiadas facetas. Booker ofrece menos de 3 rebotes por partido, reparte sólo sobre las 3 asistecias, y tiene un 42% de tiro de 2, aunque alcanza ya el 37% en los tiros de 3, estando en el 48% en el índice de tiro efectivo (aquel que combina los porcentajes de 2 y de 3, teniendo en cuenta que un tiro de 3 tiene un valor un 50% más elevado en caso de anotar).

Booker está en un equipo donde desde el principio es la piedra angular, donde ha tenido minutos de titular desde la mitad de su temporada rookie, y donde hay más piezas jóvenes que se van a seguir desarrollando con vistas a, dentro de pocos años, jugar las Finales de la NBA contra algún equipo del Este. Tal vez, los Bucks de Antetokounmpo. Tal vez, los Hawks de Schröder. O tal vez Booker se encuentre, una y otra vez, frenado por la presencia ya muy real de Leonard, o la futura de Wiggins en esa potente Conferencia Oeste.

Como en el caso de los mejores hombres altos de la NBA, disfrutaremos del futuro, viendo en el presente como estos cinco jugadores progresan para ser mejores jugadores, y más ganadores.

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